¿Principios de economía para economistas sin principios?

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Por Gabriel Natividad

El consejo que daba Wilbur Wright, inventor del avión, sobre cómo ser exitoso en la vida, era: “Pick out a good father and mother, and begin life in Ohio.” Esta máxima, fuera de bromas, decanta una visión de la vida, de la formación y de la influencia del ambiente que trasunta principios subyacentes a las decisiones puramente profesionales. En el ámbito de la economía profesional, pienso que también es válido revisar sus principios precisamente ahora por un par de razones. Primero, en estos días, miles de estudiantes universitarios y escolares peruanos inician el año académico con esperanza aunque también con incertidumbre sobre su futuro. Segundo, la ola de escándalos de corrupción y de conflictos de interés en las altas esferas del poder en nuestro país comprometen particularmente a expertos en economía, finanzas y negocios.

¿Cómo orientar a la juventud más talentosa de nuestro país para que tome buenas decisiones con miras a su perfeccionamiento académico y personal? Los académicos de renombre internacional que han visitado el Perú y se han reunido con miembros de Frontera Económica en años recientes han contribuido al bagaje de conocimientos y a la reflexión de nuestros jóvenes con miras a un objetivo: la excelencia académica en la formación económica. Es impresionante cómo el mensaje, dicho por distintos expertos en momentos diversos, suele converger en los temas que enfatiza: la importancia del esfuerzo, el no transigir con la mediocridad, la honestidad en analizar las propias limitaciones cuando uno piensa en salir afuera para continuar su carrera, la utilidad de pedir consejo a gente mayor que ya pasó por esos momentos.  Si bien la carrera del profesor investigador no es para todos, da esperanza que jóvenes peruanos universitarios y graduados estén considerándola.

Al final del día, la profundización académica va de la mano con el talento innato y el esfuerzo personal. Así, los “principios de economía” se van adquiriendo conforme avanzan los estudios hasta convertirse en algo casi espontáneo, impensado, aplicable a un amplio rango de campos de la vida material. Sin embargo, los “principios del economista” son otros y no necesariamente están correlacionados con saber mucha economía, ya que se fundamentan en el sustrato más amplio de la persona humana: su inteligencia, voluntad y afectividad. Empecemos, entonces, el año académico por el principio revisando nuestros principios.

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